Resumen: 

Sostener el infinito con la palma de la mano de Eugenio Ampudia. Recorremos de la mano de la comisaria Blanca de la Torre la exposición de Eugenio Ampudia que acoge la Sala Alcalá 31, una de las obligatorias de este otoño.  Sala Alcalá 31 · Hasta el 4 de noviembre.

Eugenio Ampudia

Tiempo, juego y sueño 

Por Silvia Santillana

Recorremos de la mano de la comisaria Blanca de la Torre la exposición de Eugenio Ampudia que acoge la Sala Alcalá 31, una de las obligatorias de este otoño. 

De la Torre comenzó a colaborar con Ampudia (Melgar, Valladolid, 1958) en la Bienal de Singapur en 2006, y desde entonces, no ha parado de arrojar nuevas lecturas a los trabajos del artista. Confiesa que esta es una de sus exposiciones más especiales. Como novedad, presenta una gran instalación concebida específicamente para este espacio, que a su vez sirve para articular una suerte de retrospectiva, revisitando algunas de sus obras anteriores. “Se genera un discurso que, creo, ofrece una lectura bastante original y diferente de su trayectoria”, nos comenta. “Además, es muy interactiva. Aquí la ironía y el sentido del humor están muy presentes, y no hay mejor invitación a la reflexión que a través del humor y la participación.”.

“Sostener el infinito con la palma de la mano” es el título de la exposición y uno de los versos del poeta y pintor William Blake. Me parecía una frase muy evocadora y conjuga muy bien la tríada conceptual que desarrolla la exposición: el tiempo, el juego y el dormir, que han estado siempre presentes en su trabajo, pero que hasta ahora no nos habíamos detenido a estudiar en profundidad. De hecho, el verso de Blake completo no solo invita a sostener el infinito en la palma de tu mano, sino también “la eternidad en una hora”

Con ella hacemos una “visita guiada”: Al entrar, el espectador se encuentra con una gran instalación de relojes que deberá atravesar para llegar a un tetris gigante, invitándole a jugar (literalmente) con una colección de 158 obras de arte icónicas de las vanguardias del siglo XX.
Los espacios laterales funcionan de modo especular y muestran las conocidas bibliotecas de Ampudia: Fuego frío, cuyos libros están “en llamas” y Las palabras son demasiado concretas, cuyos lomos contienen imágenes en movimiento. 

En el otro extremo, varias piezas de vídeo llevan a cabo un juego entre deportes y arte (con un papel crucial en toda la exposición). Por un lado, con Rendición, donde una saltadora de pértiga sobrevuela el cuadro de Las Lanzas de Velázquez, y seguidamente, con En juego, donde el balón por el que pugnan los jugadores de las selecciones de fútbol de Alemania y Brasil ha sido sustituido por el libro The Shock of the New, de Robert Hughes, así como la pieza Prado GP, en la que la pinacoteca se convierte en un circuito de Moto GP (criticando el mal uso turístico que le damos a los museos, recorriéndolos a la carrera). 

La planta superior se centra en el dormir como acto de resistencia y de transformación de los espacios de la cultura en lugares más cercanos y habitables. Aquí vemos, por primera vez, la serie completa Dónde dormir, que el artista lleva realizando desde 2008 durmiendo en espacios cargados de connotaciones políticas particulares y, se vuelve a mostrar, El sueño de todo artista, una instalación que ya incidía en el poder discursivo del sueño. Además, toda esta planta está llena de colchones que invitan al espectador a tumbarse y sentirse como en casa en la exposición y a hacerla suya. Eugenio Ampudia · Sostener el infinito con la palma de la mano ·  Sala Alcalá 31 · Hasta el 4 de noviembre.

Fotos: