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En Una mujer fantástica, nuevo filme del director de Gloria, Sebastián Lelio, presta su voz, su emoción y su fuerza a una cantante de ópera que se enfrenta al rechazo social mientras pierde al amor de su vida

 

Resumen: 

En Una mujer fantástica, nuevo filme del director de Gloria, Sebastián Lelio, presta su voz, su emoción y su fuerza a una cantante de ópera que se enfrenta al rechazo social mientras pierde al amor de su vida

 
Daniela Vega
Una actriz transexual en el cine
Por Andrea G. Bermejo
 
Daniela Vega tenía ocho años cuando sintió que era una mujer dentro del cuerpo de un hombre. De la soledad y la incomprensión de aquel descubrimiento la salvaron las películas. Concretamente, las de Almodóvar, aquellas en las que los personajes transexuales jugaban un papel importante y era tratados con normalidad. Hoy, con 28 y una carrera a sus espaldas como cantante lírica, es ella la que protagoniza las películas.
 
En Una mujer fantástica, nuevo filme del director de Gloria, Sebastián Lelio, presta su voz, su emoción y su fuerza a una cantante de ópera que se enfrenta al rechazo social mientras pierde al amor de su vida.
 
Lelio recuerda la primera vez que te vio como un 'flechazo cinematográfico'… Entré en Una mujer fantástica porque Sebastián estaba documentándose sobre las personas transexuales en Chile y alguien le recomendó que hablara conmigo. Nos juntamos en un café y estuvimos conversando varias horas. Un par de años y charlas después, me ofreció el papel de Marina. Es un lindo recuerdo.
 
¿Cómo describirías a Marina? ¿Tenéis algo en común? Marina es una mujer resiliente, como todas las que conozco: como mi abuela, mi madre, mis amigas. Marina es fuerte y cautelosa, es una niña que habla bajo y canta fuerte. Pero Marina es un personaje, no compartimos aspectos biográficos, más allá de que las dos somos trans, de que cantamos ópera y de que nos gustan los hombres mayores. 
 
¿Crees que es importante una película como ésta? Una mujer fantástica aparece en un momento en que las libertades personales y los limites políticos están muy en boga, y eso la hace contingente, pero solo el tiempo dirá.
 
¿Cuándo decidiste que querías ser actriz? Una profesora del colegio me invitó al coro y aprendí a cantar. Pasaron los años y, por un tiempo, precisamente en mi periodo de transición, dejé de cantar. Buscando mecanismos para sacar mis emociones y para comunicarlas llegué a la actuación. Así entendí que el arte podía salvar mi vida, podía salvarme de mí misma y de los demás. Pude, con el apoyo de mi familia y amigos (que conservo hasta ahora) sortear el camino pedregoso de la adolescencia y salir con las menos cicatrices posibles. Empecé a cantar para no escuchar voces insultantes y a actuar para dejar un legado.
 
¿El cine te ha servido de apoyo en algún momento? Siempre has dicho que te gustaría trabajar con Almodóvar. Por Almodóvar siento una profunda admiración y me encantaría trabajar con él. He visto todas sus películas y, sí, el inspiró mucho mi proceso de descubrimiento. Bibiana Fernández fue el único referente que tuve en la infancia.
 
¿Cómo resolvisteis las escenas de canto en la película? Es fácil. Ensayando, estudiando mucho y siguiendo al pie de la letra las indicaciones de mi director y de mi maestro de canto. 
 
¿Adónde te gustaría llegar con tu carrera como cantante lírica? Quisiera cantar roles barrocos, que son mis favoritos, y al tener cuerda de mezzo, hay posibilidades. Por ahora el cine ocupa todo mi tiempo, aunque siempre que estoy en Chile, tomo la clase de canto con mi maestro. Amo cantar y actuar de la misma manera. Quizá podría hacer un musical. 
 
Estreno 13 de octubre
 
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